Sala Farándula

 Ayer salimos a dar una vuelta por la ciudad. Buscábamos un bar donde tomar una copa. Pasamos delante de la Sala Farándula, a la que ya habíamos ido en otras ocasiones, pero seguimos nuestro camino en busca de otro nuevo bar... sin éxito. Así que volvimos a los valores seguros. Esta sala es un bar relativamente pequeño en el que la música cobra un lugar muy importante. Tienen un pequeño escenario donde hay conciertos casi todas las semanas, algunas semanas más de un concierto. Ese fue el caso de ayer.

 No salimos buscando música en directo, y nos encontramos con ella por casualidad. Es algo que ocurre a menudo en Algeciras, pues hay muchas salas de conciertos. El grupo que tocó ayer se llama Aeroplano 21. Se trata de un grupo pop de Málaga. Tenían un buen directo y sabían transmitir sus canciones al público. En la primera fila, un grupo de chicas que gritaban cosas al cantante parecían ser sus amigas.

 A pesar de que su estilo no es lo que más me gusta y el cantante parecía un poco pedante, debo reconocer que sonaron bien y se entregaron a sus canciones haciendo que el público disfrutara de un concierto joven y fresco.

El Santo

 La Facultad de Derecho de Algeciras alojaba en su patio central hasta hace poco a un santo. O eso me han dicho. Esta semana, tras tomar un café en Opera Café, pasé delante de la Facultad y entré por vez primera. Allí me recibieron dos personas: el guarda de seguridad y un chico que hablaba con él. Entendí que se trataba de un amigo suyo. Llegué al patio central -donde estaba el supuesto santo- y al no haber nada particular, me di la vuelta. Fue entonces cuando el chico que acompañaba al guarda me habló. 

 El chico me preguntó por los motivos de mi presencia en aquel lugar. Le expliqué que llevaba poco tiempo en Algeciras y que me interesaba conocer distintos lugares de la ciudad. Fue entonces cuando me preguntó si venía buscando al santo. Al parecer mucha gente que no sabe que ya no está allí lo hace. Puesto que mi visita no giraba en torno a esta esfigie, le pregunté si el edificio tenía algo de particular o interesante. Me respondió que no, que lo único interesante de aquél lugar eran las "tías buenas". Me fui con la sensación de haber hablado con un estudiante de primero de carrera de 35 años. Mientras tanto el guarda de seguridad, que debía tener esa misma edad, sonreía. 

 Por el camino de vuelta a casa, me preguntaba por qué me hacía todas esas preguntas y no pude evitar sentir que me había impedido, de alguna manera, continuar con mi visita de la Facultad. ¿Qué escondían allí que no querían que viese? ¿Quizá la estatua del famoso santo? Nunca lo sabré.

 Mientras en Algeciras quitan estatuas de santos porque no pegan con el ambiente de la facultad, en Sevilla se empeñan en poner una al anterior Papa.

La Carbonería

 Hemos ido varias veces al Restaurante La Carbonería y nunca hemos quedado decepcionados. El camarero te recibe con un saludo cordial y un comportamiento cuando menos curioso. Es una persona nerviosa, activa y muy familiar. Siempre propone unas aceitunas. 

 Una de las veces que fuimos pedí tres cervezas y sólo sirvió dos. Cuando le pregunté por la otra me respondió, como agobiado, que en seguida la ponía. Sentí que le había metido prisa, aunque no era mi intención. Con el tiempo he descubierto que es su forma de ser.

 La Carbonería es un lugar agradable. De decoración moderna y sobria, sirven buen vino y las tapas tienen un sabor mediterráneo. En verano es agradable estar en la terraza, desde la cual se ve la Plaza Alta. El restaurante está situado cerca del puerto de la ciudad, lo que le concede cierto aire de apertura con respecto a otros establecimientos de Algeciras. 

 La mayoría de las veces que hemos ido era domingo. Es sin duda un buen lugar donde terminar la semana.

Mesón La Venencia

 Ayer por la noche fuimos a comer al Mesón La Venencia. Consulto el diccionario de la RAE para buscar dos palabras: mesón ("establecimiento típico, donde se sirven comidas y bebidas") y venencia ("utensilio formado por un pequeño recipiente cilíndrico unido a una larga varilla, que se emplea para extraer pequeñas cantidades de vino de una bota"). Se encuentra al principio de la calle Alfonso XI.

  La comida de este mesón es aceptable y los precios razonables. Hay poco espacio pero tampoco es incómodo, ya que no suele haber mucha gente. La música no perturba la conversación (usan un reproductor de pequeñas dimensiones y potencia reducida).

 Si atendemos a su decoración, este establecimiento es un mesón según la concepción de la RAE. De sus paredes cuelgan imágenes relacionadas con El Rocío, entre otras. No obstante -quizá sea mi percepción de forastero-, no he sentido la misma sensación en los mesones de otros lugares que conozco. Hay un cierto toque de modernidad, o más bien de sobriedad con respecto a lo que para mí es el "típico" mesón que se puede ver en Sevilla con imágenes del Rocío, cabezas de toros, etc. 

 Pensando en el significado de la palabra venencia, me viene al recuerdo la imagen de varias botellas enormes que se encuentran a la entrada de este bar. Siempre que veo una de estas botellas no puedo evitar preguntarme si están llenas o vacías, pero nunca lo he comprobado...

Colectivo UFCA

  El colectivo Unión Fotográfica y Cinematográfica Algeciras (UFCA) existe desde 1977. En palabras de Alberto Galán, su presidente, se trata de "un proyecto singular basado en la gestión y la divulgación de la fotografía" (Revista La cámara oscura, nº 27, otoño 2007, página 3). Lo descubrí por casualidad, buscando información sobre la ciudad en la web. Un día, camino de la piscina, supe que tienen una escuela además de la sede social.

 Ayer fui por primera vez a verlos. Cuando llegué la puerta estaba cerrada y había un perro dentro (después supe que es una perra). Al poco tiempo llegó un chico con la mano rota en una moto. Abrió la puerta y entramos. Le comenté el motivo de mi presencia y empezó a llegar gente. Fue así como conocí a Alberto Galán, quien me enseñó amablemente las instalaciones de la sede social y me acompañó en la visita de la exposición de fotografías actual.

 La UFCA organiza talleres de fotografía. Según me comentó Alberto son cursos económicos, con profesores locales y la más importante fuente de ingresos de la asociación, además de una forma de transmitir a los asistentes el mensaje del colectivo, sus valores, etc.

 Primera impresión: un lugar agradable con personas amables. Poseen una importante biblioteca relacionada con la fotografía en libre acceso y una mesa donde sentarse a leer cualquier libro. La exposición es muy interesante, la libertad de expresión es la protagonista. Sin duda, un lugar de Algeciras que merece la pena.

El Teatro Florida

 Viernes 13 de octubre, 9 de la noche. La escena tiene lugar en el recientemente inaugurado Teatro Florida de Algeciras. El acontecimiento principal: un concierto de Zenet

Escena 1. Llegada al teatro.

Personaje 1 (con fina ironía): Vaya, el edificio que vemos a lo lejos debe ser el teatro. Hay un coche de policía en la puerta, en Algeciras, qué raro; espero que el cantante no venga en él...

Personaje 2 (contagiado por la inteligente ironía de su amigo): Claro, habrá aprovechado la condicional para dar un concierto...

Escena 2. En el interior del teatro.

Voz en off: Les informamos que en 15 minutos dará comienzo el espectáculo.

Voz en off: Les informamos que en 10 minutos dará comienzo el espectáculo.

Voz en off: Les informamos que en 5 minutos dará comienzo el espectáculo.

En este momento uno empieza a preguntarse dónde está Godot.

Voz en off: Les informamos que en 2 minutos dará comienzo el espectáculo.

Personaje 1: por favor, que alguien le diga a esta persona que se dice "les informamos de que"...

A las 21 horas el espectáculo sigue sin comenzar. A las 21:05:

Voz en off: les informamos que el espectáculo va a dar comienzo en breves instantes. Bienvenidos al Teatro Florida de Algeciras. Les recordamos que está prohibido hacer fotos con flash y grabar parte o el espectáculo entero ni utilizar objetos que consideramos peligrosos para todos (navajas, hachas, pistolas, en fin las cosas que solemos llevar todos los días en el bolsillo por si acaso...) Les recordamos que está prohibido comer y beber en todo el recinto del teatro (nada de palomitas ni latas de refrescos). El teatro de Algeciras es de todos los algecireños por lo que les rogamos al marcharse lo dejen en el mismo estado en que lo encontraron y recojan todas sus pertenencias para no olvidar nada.

Personaje 1: Pues me han fastidiado el invento...

Escena 3. Entrada de los músicos.

Aplausos.

El cantante (después de 4 canciones): buenas noches y gracias por haber venido. Sin vosotros no estaríamos aquí, gracias Algeciras, gracias por dejarme tocar en este teatro cuando aún huele a madera cortada, bla, bla, bla...

... por cierto, gracias a la voz en off por encargarse de que estos pueblerinos que han pagado mi entrada se comporten como Dios manda respetando mi trabajo (oye, pisha, apaga el móvil que si no no se escucharán bien mis canciones), quiero decir nuestro trabajo, nuestras canciones, porque yo soy muy internacional y mis compañeros de viaje son de Venezuela, de Galicia y yo de Málaga..., tubidu, tubidu, Estela, tubidu, tubidu, los mares de Shina, tubidu, tubidu, venga cantad (dirigiendo el micrófono al público), ah que no conocéis la letra de mis canciones, pero si soy muy famoso y son muy bonitas, incluso he hecho un charleston en español y en América estoy arrasando, pisha...

 El autor de este blog no se hace responsable de las opiniones vertidas por los personajes de esta historia, siendo éstas propiedad exclusiva de sus respectivos autores.

 Esta escena forma parte de una obra literaria inacabada. Toda coincidencia con la realidad es pura... coincidencia.

Música en la piscina

 La piscina del Patronato de Deportes de Algeciras es especial. Lo es porque a la vez que piscina funciona como discoteca. Imagino que una de las cualidades que deben tener los socorristas es saber pinchar discos. Eso y saber jugar al escondite, ya que cuando uno los busca nunca los encuentra.

 Nadar a ritmo de sevillanas, dance o comparsas es lo habitual. Supongo que para decidir el tipo de música que ponen habrán hecho una encuesta a los usuarios. No es mi caso. Los que me conocen saben que si hubiese participado en esa encuesta imaginaria hoy escucharíamos a Barney Kessel, Bill Evans, Antonio Carlos Jobim, Yves Duteil, Charles Aznavour, Electrohúmedos, Daniel Mata en el callejón del gato y otros tantos... en bañador.

 Me imagino al tipo detrás de su ventana, mirando el reloj, deseando que llegue el momento de volver a casa, como le ocurre a cualquier trabajador (o casi), y lo entiendo; comprendo que se lance sobre el ordenador y abra Spotify (con publicidad incluida) para reproducir la música que más le gusta (a él y probablemente a muchos de los que nadan en la piscina) y poder así pasar mejor el rato hasta que llegue el ansiado momento.

 A veces sueño con llamar su atención, hacerle gestos desde lejos, fingir que me ahogo para comprobar si está atento, o simplemente acercarme para pedirle que elija a uno de los músicos que me gustan. Pero no me atrevo -siempre he sido muy tímido- y en bañador aún menos... 

 Cada vez que salgo de la piscina mi cuerpo me lo agradece, pero mi cerebro se venga repitiendo una y otra vez la canción que menos me gusta entre las que el disc-socorrista pinchó esa tarde. Lo peor es que el cansancio físico que me provoca este estado me obliga a volver a la piscina para recuperarme. Y allí está de nuevo él, con su camiseta de disc-socorrista y su discurso preparado para soltar el sermón cuando no respetes alguna de las normas de la piscina.

 La música que pinchan en la piscina municipal de Algeciras es institucional, igual que lo son la Semana Santa, la Feria, la Nochebuena, la Nochevieja y El Rocío. Como diría mi amigo Olivier, es lo que hay.