El rapidillo hace fotocopias a su ritmo. A veces lo sientes estresado, otras te das cuenta de que controla los nervios como tú nunca lo hiciste cuando era necesario. El rapidillo trabaja muchas horas, a veces es culpa tuya porque te acercas en el último momento, pero sólo cuando sales de allí, con tu fotocopia en la mano, te das cuenta de esto, y te dices que la próxima vez irás un poco antes, para que el rapidillo pueda irse antes a su casa.
El rapidillo escucha música mientras trabaja. Por eso a veces las fotocopias le salen con ritmo y el estudio en casa toma otro color. El rapidillo es amable y curioso, en el mejor sentido de la palabra. A veces se pone nervioso porque tu pendrive le ha desconfigurado el ordenador y tiene que reiniciarlo. Pero te pide perdón por la demora y se despide de ti, hasta la próxima, con un gracias y una sonrisa.
