Ruido con respeto

 Todos hacemos ruido en casa. Algunos más que otros. Hace unos meses nos mudamos de un piso donde el ruido llegó al límite. Se escuchaban todos los movimientos, por pequeños que fuesen, de cualquiera de sus 44 pisos. 

 No sé si alguna vez habéis pensado en el ruido que hacen unos pies descalzos andando a toda pastilla por la casa. Tengo ese ruido metido en el cerebro. A veces la gente piensa que por andar descalzos no molestan. Esa gente no sabe andar descalzo.

 El problema no es el ruido, es la persona que lo hace. La solución no es dejar de hacer el ruido, es aprender a hacerlo con respeto. 

 En nuestro apartamento actual hay dos tipos de ruido irrespetuoso: 

- el de la vecina de arriba con sus tacones. Desde que vivimos aquí no usamos despertador. 

- el del resto de los vecinos. Cuando salen por la puerta del garaje no la sostienen y el portazo se siente en todo el piso.

 Muchas veces he pensado en poner un cartel, algo tipo NO DEN PORTAZOS, SUS VECINOS SE LO AGRADECERÁN.

 Siempre me he preguntado si el ruido que causamos nos molesta a nosotros mismos. Y la respuesta a la que siempre llego es que normalmente es un ruido que hacemos cuando no nos molesta, en un momento en que no lo sufrimos. Nuestros vecinos, cuando cierran la puerta del garaje, tienen prisa. Entonces no lo piensan. Además ellos no están en sus casas, como muchos otros, quizá aún en la cama porque son jubilados, están enfermos o lo que sea (no siempre hay que justificarse), pero nadie piensa en ellos.