Carnaval

 Había mucha gente en la calle y me pareció extraño. Salí a la terraza y vi un desfile en una calle cercana, junto a la Universidad. En un apartamento del edificio situado junto al nuestro rebotaba la fuerza del sonido. Por la noche salimos a dar una vuelta y a comer en el Asador Vaca-Vaca. Desde hace tiempo nos parecía que el restaurante Mama Suegra, situado en el local contiguo al Vaca-Vaca estaba cerrado. No tardé mucho en comprenderlo al ver que la camarera que nos atendía esa noche era la misma que un tiempo antes nos había servido en el Mama Suegra. En cualquier caso, ambos restaurantes son excelentes lugares para comer y beber un buen vino. 

 Pero volvamos al carnaval. Como decía, las calles estaban llenas y nada más que una fiesta popular podía hacer que la gente decidiera quedarse un fin de semana en esta ciudad. El suelo de todas las calles era de color serpentina y unos hombres con unas especies de aspiradoras que resultaron no serlo paseaban por la ciudad limpiando. Sobre todo había niños disfrazados y, de vez en cuando, algunos adultos. En la Plaza Alta habían montado un escenario con música y varias carpas con restaurantes. 

 Fue toda una fiesta ver que hay algo que hace que la gente no salga huyendo en cuanto llega el viernes...

La Tetería 4 gatos

 La Tetería 4 gatos está en el centro de Algeciras, en un rinconcito muy agradable de un pasaje comercial. Es un local clásico y moderno a la vez. A su concepción clásica del espacio y mobiliario se une un concepto quizá más arriesgado para una cafetería-tetería de esta ciudad: alberga exposiciones que después se recogen en su magnífico blog. Algo que me gusta mucho de este blog es que a cada imagen de una exposición le acompaña un texto, a menudo correspondiente a una obra literaria.

 La Tetería 4 gatos es un lugar lleno de ricos sabores y hermosos colores, un lugar elegante y sencillo en el que pararse en cualquier momento. Se puede disfrutar en buena compañía o tomando uno de sus numerosos y ricos tés en soledad mientras se admira un cuadro o se lee (hay prensa variada disponible). Las tartas que proponen son igualmente sabrosas.

Además de tetería es una tienda, ya que venden los tés que uno puede tomar en la sala y algo de merchandising, por cierto, bastante caro.

 Dispone de una sala en la primera planta que sólo permiten usar cuando la parte de abajo está llena. La música de la tetería es buena y el volumen adecuado, lo que contribuye aún más al carácter agradable de este lugar un poco escondido.

El rapidillo

 El rapidillo hace fotocopias a su ritmo. A veces lo sientes estresado, otras te das cuenta de que controla los nervios como tú nunca lo hiciste cuando era necesario. El rapidillo trabaja muchas horas, a veces es culpa tuya porque te acercas en el último momento, pero sólo cuando sales de allí, con tu fotocopia en la mano, te das cuenta de esto, y te dices que la próxima vez irás un poco antes, para que el rapidillo pueda irse antes a su casa.
 El rapidillo escucha música mientras trabaja. Por eso a veces las fotocopias le salen con ritmo y el estudio en casa toma otro color. El rapidillo es amable y curioso, en el mejor sentido de la palabra. A veces se pone nervioso porque tu pendrive le ha desconfigurado el ordenador y tiene que reiniciarlo. Pero te pide perdón por la demora y se despide de ti, hasta la próxima, con un gracias y una sonrisa.


Esencia

 Ayer por la tarde fuimos al Spa Esencia por primera vez, y quizá por última... Personalmente encontré que sus servicios, a pesar de tener un precio razonable, no están destinados principalmente a conseguir el bienestar del cliente y, por extensión, el enriquecimiento económico (y quizá personal) de sus propietarios. Hubo varios detalles que me llamaron la atención. 

 Escogimos un recorrido de las instalaciones con bebida y masaje local de 20 minutos. Al llegar nos mostraron amablemente las instalaciones y su funcionamiento. En la primera de ellas, una piscina con agua salada, hay un agujero en una de las paredes que, aunque supongo que es normal, aspira cualquier parte de tu cuerpo que pongas cerca. La segunda de las instalaciones, un jacuzzi, es sin duda la mejor de todas, pero no por ello excelente. Permite dos tipos distintos de chorros que uno mismo puede cambiar. La tercera de las instalaciones es una sauna. Encontramos que la temperatura no era muy alta (¡hay que ahorrar energía!) y me llamó la atención que el hilo musical era un autoradio incrustado en una caja de madera. Por cierto, la música estaba demasiado alta. La última de las instalaciones era un hamman. Cuando nos mostraron su funcionamiento se veía claramente y nos indicaron que pasaríamos calor. Cuando entré, yo solo, porque la persona que me acompañaba ya estaba en el masaje final, no se veía nada y hacía más frío que en la calle.

 El masaje es sin duda la parte del recorrido que realmente merece la pena. Elegí la espalda y la chica lo hizo muy bien. Fue un masaje suave y relajante.

 Se me olvidaba: el té que tomamos estaba casi frío y excesivamente azucarado. También había un servilletero que imagino les habrían prestado en alguna cafetería, con su "gracias por su visita" incluído en las servilletas.

 Lo mejor de todo: la amabilidad de las trabajadoras, aunque quizá en algún momento fueron un poco rudas (vinieron a buscarnos para el masaje cuando estábamos en la sauna y abrieron la puerta de par en par dejando entrar todo el frío...). Bueno, mejor lo dejo ya...

La perseverancia

 Ayer cenamos en el mesón La Perseverancia. Se encuentra situado en una plaza en el interior de un pasaje al que se puede acceder desde la calle Ancha o bien desde la calle Alfonso XI. A pesar de estar en el centro de la ciudad, hay que buscarlo para encontrarlo. Se trata de un lugar agradable, el personal es muy amable y divertido y la comida es muy buena.
 En cuanto a la decoración, uno parece encontrarse en la Feria de Sevilla (quizá en cualquier feria): azulejos estilo andaluz, fotos de toros, de amigos, de algún guitarrista, amplias mesas redondas verdes, etc. Las sillas son cómodas. Tiene una terraza y una pequeña parte en alto, que es donde comimos. En la terraza se pueden apreciar fotos de la Algeciras de hace muchos años, lo cual es un motivo más para tomarse algo en este encantador pasillo.
 La carta de tapas y raciones es completa y original. Al salir me di cuenta de que se puede ver a los cocineros realizar su trabajo, incluso desde la calle, gracias a un gran cristal. 
 Me gusta la sensación que deja haber descubierto un excelente lugar al que uno siempre tendrá ganas de regresar.

Exposición de Arte Contemporáneo

 Hace dos días pude ver la Exposición de Arte Contemporáneo que ha organizado en Algeciras la Diputación de Cádiz. Fue en una de las salas de la Fundación Jose Luis Cano. Recuerdo varios cuadros interesantes, con colores llamativos y alegres. También recuerdo una especie de urna con flores amarillas dentro, como encerradas, que parecían pájaros cautivos. Sin embargo el título de la obra se refería a un jardín inspirando sentimientos de libertad y belleza. El arte consigue crear esta sensación personal. A veces es necesaria una mirada lejana y luego acercarse para ver el nombre. Y entonces podemos sorprendernos. 
 Había pocas personas en la sala, concretamente tres contando conmigo. No me sorprendió. Sin embargo, cuando se trata del Belén de Navidad, a cualquier hora hay gente. Qué curioso. Cuando viajo a otros países siento ganas de ir a todas las bibliotecas, museos, librerías de segunda mano, teatros, salas de cine, etc, incluso en los pueblos más pequeños. No me ocurre lo mismo cuando viajo por España. No sé si debe a que cuando uno visita "su" país tiene una mirada distinta. A veces creo que en "nuestro" país no hacemos publicidad de lo que existe. No he visto en Algeciras nigún cartel o señal anunciando la biblioteca por ningún sitio. En Estocolmo o París, por ejemplo, se anuncian hasta las bibliotecas más pequeñas. Me pregunto cómo será en Madrid, pero no recuerdo haber visto nada en la calle que indique el camino hacia este edificio.
 Quizá algún día me despierte en un lugar dentro de "mi" país que me haga sentir la misma curiosidad y energía que siento cuando estoy fuera.