Los stands de esta feria son los habituales, nada especial, aunque uno en particular propone música en vinilos de 33 y 45 rpm a precios módicos en general, otros un poco más caros. Este mismo stand se diferencia un poco del resto porque podemos encontrar en él libros de varios géneros de segunda mano a precios económicos, además de los clásicos libros de Historia, masajes, cócteles, etc. En este stand compré dos artículos: El ladrón honrado, de Fedor Dostoievski y Return to forever, de Chick Corea. Sobre la novela de Dostoievski aún no puedo hablar pues apenas he comenzado su lectura. El album de Corea me ha gustado mucho. Le acompañan músicos como Airto Moreira, Stanley Clarke o Flora Purim. El disco estaba un poco rayado, pero sólo superficialmente. Se lo dije al vendedor, quien se sintió un poco contrariado. Excepcionalmente escribió su teléfono personal en una tarjeta de la librería y me pidió que le llamase cuando lo hubiese escuchado para confirmarle que todo estaba bien. Así lo hice.
Es una pena que una feria como esta, que podría ser un lugar de encuentro de los ciudadanos, independientes de sus instituciones y generar diálogo y momentos para compartir, situada en un lugar tan céntrico como la Plaza Alta, no reúna un alto número de visitantes un viernes por la mañana. Mientras tanto, los alrededores están llenos de tiendas y bares cuyos numerosos clientes observan, desde lejos, los puestos de la feria como si de algo extraño se tratase. Es comprensible, todos nos decantamos por los valores seguros. Quizá tendríamos que arriesgarnos un poco más y acercarnos a lo diferente...yo también.


