Hace varios meses que vivo en Algeciras y en mi círculo de amistades hay pocos algecireños. Lo mismo me ocurrió cuando estaba viviendo en Francia con los franceses. De hecho, creo que sólo conozco a un "especial". Efectivamente, cuando uno sale a la calle, se relaciona y entabla cierta amistad, pronto se da cuenta de que está rodeado de gente que no ha nacido en Algeciras, como uno mismo.
Los primeros contactos con personas en esta ciudad vinieron de la mano de nuestro casero, persona apañada y dispuesta. Curiosamente, no coinciden en nuestro caso casero y dueño del piso. Es una historia complicada... Poco a poco tuve que ir haciendo papeleo y esto me llevó a conocer a personas en la oficina del SAE y en mi centro médico. Todas ellas me atendieron con gran amabilidad y profesionalidad. Supe que algunas de ellas no eran nacidas en Algeciras, de otras lo desconozco.
No pretendo con ello hacer alguna diferencia entre los algecireños y los que no lo somos. Concretamente nací en Sevilla y no sé si correspondo bien al arquetipo sevillano, si existe. Lo que sí he notado, y me gusta, es que los algecireños son críticos con ellos mismos. Algunos pueden ver en esto un espíritu destructivo, nada está bien, se construye algo y se destruye con la palabra (y a veces con los actos). Particularmente, creo que la autocrítica representa un mérito, y los algecireños saben hacerla con humor, lo que es aún más digno de admirar.
A veces camino por la calle y siento el miedo en la gente: cuando vas detrás de alguien, te vas acercando a esa persona para pasar a su lado, y justo antes de que la alcances, se vuelve porque escucha tus pasos y desconoce tus intenciones. Creo, y quizá me equivoque -en cuyo caso iniciaré otra entrada para corregirme- que los algecireños son desconfiados, y me pregunto por qué. Un ejemplo: ayer se volvió a romper la cerradura del portal de mi edificio. Llamé a otro piso para que me abrieran, indicando quién era y el motivo por el que llamaba, y el vecino, de mi misma planta, no quiso abrirme, pidiéndome que llamase al piso al que yo iba. ¿Y si no había nadie? Supongo que nunca se le pasó esta posibilidad por la cabeza. Yo, en cambio, sí pensé que tendría algún motivo de peso para no haber accedido a abrirme, seguramente relacionado con la desconfianza de la que hablo, porque habrá tenido alguna experiencia negativa. Esto no es propio de aquí, pasa en muchos sitios, pero aquí me ha llamado la atención de forma particular.
Al instalarnos aquí, nuestro anterior casero, nos comentó que tenía un piso en Getares en alquiler y que aquéllo era "otro nivel". Detesto esta expresión y lo que puede significar. No creo en distintos niveles y creo que sólo conducen a establecer diferencias que no aportan nada positivo.
Dicho esto, que cada uno viva pensando como quiera.